Rubén Esgueva

Nuestro alumno de la semana es Rubén, ¡uno de nuestros veteranísimos!

Él quería estudiar Biomédica. Su padre es ingeniero, su madre enfermera y su hermana cirujana; de todo ese cóctel, salió su decisión de cursar ¡Ingeniería biomédica!

En la UPNA no se había aprobado el plan de estudios todavía y le recomendaron empezar en Ingeniería informática y en 2º hacer Biomédica. Resultado: la carrera no se implantó hasta 4º. Fue así como Rubén acabó siendo informático.

Por suerte, pudo inscribirse después en el Máster en Biomédica y disfrutar muchísimo.

Se considera un privilegiado porque, ya antes de acabar el máster, le contrataron en el Centro de Investigación en Inteligencia Artificial (NAIR).  Trabajaba de 8:00 a 16:00 y asistía al máster de 16:30 a 21:30 h. Y eso que Rubén ¡no se considera disciplinado…!

El sacrificio suele tener sus frutos y apostaron por él para darle nuevas responsabilidades en el NAIR. Actualmente trabaja con aplicaciones orientadas al mejorar el bienestar de personas que tienen alguna limitación. En concreto, está involucrado en un proyecto para optimizar las rutinas en los casos de movilidad reducida. Le parece un reto bonito y motivador. Al preguntarle por el futuro, reconoce que le gustaría dedicarse ¡a lo que ya está haciendo!

En su tiempo libre va al gimnasio, un poco por “autoimposición”, porque a él realmente le gusta nadar e ir al monte. Tiene la ilusión de sacarse el carnet de submarinismo, una de sus aficiones confesas.

De la residencia se lleva muy buenos recuerdos y, especialmente, dos joyas: uno de sus mejores amigos ¡y su novia Irati! Si sumamos la carrera y el máster, el trabajo y los vínculos que ha hecho, podemos concluir que Rubén ¡ha rentabilizado al máximo su etapa en Pamplona!

Es un chico centrado y maduro. Es también dicharachero y tiene un afilado sentido del humor. Cuesta creer que fuera tímido en su infancia, porque como él dice, ahora «¡sobre-comparte!»

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