Maialen Navarro

Maialen afrontaba la etapa universitaria con mucha ilusión, sin imaginarse que, recién iniciado el curso, su sueño se truncaría. Todo apuntaba muy bien: empezaba Ingeniería industrial, la carrera que le interesaba, viviría en Camplus La Campana (se la habían recomendado en el colegio y en Tudela) y ¡jugaría a baloncesto en primera nacional! Le habían fichado en el equipo San Ignacio, uno de los mejores de Navarra.

Sin embargo, en su primer entrenamiento, se rompió “el cruzado” y el menisco. “Sabía que era doloroso, pero no imaginaba hasta qué punto. Estuve una semana con muchísimo dolor, tres semanas sin apoyar el pie… Y muchos meses sin practicar baloncesto, que es mi vía de escape. Cuanto estoy estresada, juego a baloncesto. Es lo que más me hace disfrutar”.

La experiencia le ha servido para madurar mucho. Desde aquí, quiere animar a las personas que han sufrido una lesión, para que no desesperen: “Trabajas todos los días para recuperarte y te sientes satisfecha porque estás en el camino. Te vuelves más resiliente y más agradecida”. También le permitió ver la calidad humana de las personas cercanas, como su madre, que se desvivió por ella, o su hermano, que es “su persona favorita”. “Por ejemplo, las amigas de la resi me demostraron muchísimo: me traían la bandeja, me cuidaban cada día”.

Consiguió aprobar 7 de las 10 asignaturas de primero, que tiene mucho mérito considerando que no pudo asistir a clase en un mes. “Estoy disfrutando de la carrera, ¡a pesar que es muy dura! Pasar de un 8 ó un 9 en Bachiller a ¡poder suspender! no es fácil de asimilar… Pero te mentalizas y tratas de ser más eficiente”.

Maialen es alegre y animada. Ha hecho muchas cosas durante su infancia: fue subcampeona de ajedrez en Navarra, tocaba el violín… Este año sabe que todos sus esfuerzos se volcarán en la carrera y en la recuperación física. Le gusta mirar el lado positivo de las cosas y eso va a ser clave para que consiga sus objetivos. Es sensible y valiente. ¡No te la puedes perder!