Gabriel, nuestro alumno de la semana, tiene un fuerte arraigo a su tierra; ha crecido en un pueblo maravilloso de Guipúzcoa, Ormaiztegi, y se siente muy identificado con la cultura y la tradición del pueblo vasco. Para él, pasar tiempo en el caserío familiar ¡es una de sus mayores satisfacciones!
Aunque le encanta la vida en el pueblo, tenía ganas de abrirse a otras realidades: “Vivir en la residencia me ha ayudado mucho, ¡aquí la diversidad no tiene límites! Salir de la zona de confort te aporta mucha perspectiva”.
Le apetecía estudiar en una ciudad que fuera amigable, con zonas verdes y entorno tranquilo. Por eso Pamplona le atraía mucho y fue la opción elegida frente a Bilbao, que le parecía menos acogedora.
Fue así como acabó estudiando Medicina en la UPNA. Ya en su segundo curso, reconoce que le encanta la carrera. Tiene mucha Química y Biología, que son sus materias favoritas. Pero realmente el motivo determinante para elegir Medicina fue que él “se ve” siendo médico; le gusta la profesión, le parece interesante y dinámica. Además, en su familia cuidar la salud siempre ha sido un valor importantísimo, lo tiene ¡grabado a fuego!
De hecho, en su tiempo libre le gusta correr por la Ciudadela para mantenerse sano y activo. También cultiva otras aficiones, como tocar el txistu. Está muy agradecido a la música, porque le ha aportado mucha disciplina.
También le encanta leer, tanto Literatura, como Filosofía… Sus padres son profesores universitarios y siempre le han inculcado el interés por aprender: “Tener dos padres profesores, ¡marca mucho!”
Su criterio es evidente cuando se conversa con él. Gabriel es una persona reflexiva ¡que tiene cosas que decir! Él se autodefine como “un rutinillas”, organizado y enfocado a objetivos. Tiene una fuerte determinación y nadie que le conozca puede dudar de que acabará siendo un gran médico.